La conmemoración por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia reunió a una multitud en la Plaza de Mayo y sus alrededores. A medio siglo del golpe de Estado de 1976, la movilización expuso la vigencia del reclamo por los desaparecidos y la defensa de las políticas de derechos humanos. Desde temprano, columnas de distintas organizaciones avanzaron por la Avenida de Mayo y las diagonales hacia el epicentro de la jornada.
El flujo de personas comenzó a intensificarse durante la mañana. Pasado el mediodía, la Plaza ya mostraba sectores completos sin espacio disponible. Familias, militantes, estudiantes y trabajadores participaron con pancartas, banderas y fotos de desaparecidos. La consigna histórica volvió a repetirse en cada tramo de la marcha: “Nunca más”.
El acto central se realizó por la tarde, con la lectura de un documento consensuado por organismos de derechos humanos. Allí se reafirmó el carácter genocida del accionar de la dictadura y se insistió en la necesidad de sostener la memoria colectiva. “¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!”, expresaron desde el escenario principal ante una plaza colmada.
Durante la jornada también se escucharon reclamos dirigidos al Estado. El pedido por la apertura de archivos y la reconstrucción de la verdad sobre los desaparecidos se mantuvo como uno de los ejes centrales. Las imágenes de las víctimas, sostenidas por familiares y nuevas generaciones, marcaron el tono de la movilización.
En ese contexto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, advirtió sobre la continuidad de las tareas de búsqueda. “El plan sistemático de robos de bebés aún persiste”, afirmó. También remarcó que “el Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados”. En su intervención, cuestionó las decisiones recientes del Gobierno nacional: “no ha pasado otra cosa que la reducción de políticas”.
La movilización mostró una amplia diversidad de sectores. Organizaciones sindicales, agrupaciones políticas y movimientos sociales marcharon junto a ciudadanos sin pertenencia partidaria. También participaron referentes de la cultura, que acompañaron tanto en la calle como en redes sociales.
El cierre de la jornada dejó una imagen contundente: miles de personas con las banderas en alto y una consigna que atravesó generaciones. La desconcentración se produjo de manera gradual, aunque el clima de movilización se sostuvo hasta entrada la noche.
A cincuenta años del golpe, la Plaza volvió a ser el punto de encuentro para una demanda que persiste: saber qué pasó con los desaparecidos y evitar que el terrorismo de Estado se repita.
