Días atrás, desde la ciudad de México, donde participó de un congreso de innovación educativa en representación de la Universidad de Morón, Pablo Navarro confirmó que se postuló para presidir el Partido Justicialista (PJ) de Morón.
El dirigente habló en la antesala de la interna partidaria prevista para el 15 de marzo, con cierre de listas fijado para el próximo 8 de febrero, y marcó el inicio de un proceso político que buscó ordenar y revitalizar la estructura local.
Navarro, decano de la Escuela Superior de Leyes, congresal del PJ y ex candidato a intendente en 2015, definió como eje central la unidad de los distintos sectores del peronismo moronense, planteó la necesidad de una renovación institucional tras años de predominio del sabbatellismo y el posterior alineamiento con el intendente de Morón, Lucas Ghi. Dentro de ese marco, tomó distancia del enfrentamiento entre ambos dirigentes y evitó alineamientos explícitos, y quienes impulsaron su postulación describieron su perfil como una síntesis entre experiencia y renovación.
“Pablo (Navarro) juega en serio, va por la renovación partidaria, el peronismo de Morón hoy está en un compás, ni sede partidaria tiene”, afirmaron desde su entorno. Luego, y en esa misma línea, remarcaron que su figura permitió tender puentes entre jóvenes y dirigentes con trayectoria.
El propio Navarro fue el que le explicó al Portal Primer Plano que la decisión avanzó de manera gradual al señalar que “estamos conversando por lo pronto; vinieron algunos amigos a proponérmelo y esto está empezando a madurar”.
Según señalaron, entre quienes trabajaron para impulsar su candidatura, se mencionó a Alfonso Martínez, secretario general de la CGT Morón, y a José Duhalde, referentes que apostaron a un acuerdo amplio y evaluaron su aceptación transversal dentro del PJ local.
Más adelante y con un tono medido, el dirigente dejó ver su vocación política, al destacar que “si el peronismo algo tiene es vocación de jugar siempre”, y vinculó su experiencia de gestión en el ámbito universitario con el desafío partidario.
Y agregó “yo sé muy bien que donde estoy gestiono, que donde estoy transformo, que donde estoy hago participar y bueno, ahí está un poco la idea de por qué quiero ponerlo en práctica en la política”.
Por otro lado, Navarro definió su objetivo principal como la recuperación del funcionamiento institucional del partido y dijo “quiero dar el paso para hacer funcionar una estructura que creo que hace muchos años no funciona; esto no es hablar ni bien ni mal de nadie, me refiero a lo institucional”.
En ese mismo sentido, expresó su disposición a construir consensos que eviten una disputa desgastante al asegurar “yo estoy dispuesto a dar una mano para que mi nombre o el de algún otro compañero que logre consensos eviten una confrontación y un desgaste”.
También marcó límites claros frente a los liderazgos que dominaron últimamente a la escena local, manifestando “ni yo ni quienes me acompañan tenemos compromisos asumidos con nadie ni somos empleados de nadie”, y así reafirmó su independencia política.
A su vez, y de cara a la interna, insistió en que “la prioridad fue la unidad por sobre los nombres propios. El escenario ideal es lograr la unidad, sea yo o cualquier otro el candidato. Tenemos muchas ganas de jugar el partido y la idea es que haya renovación”.
Aunque separó esa discusión de la elección municipal de 2027, dejó una advertencia: “si seguimos con más de lo mismo, lo vamos a tener bastante complicado”.
Para cerrar, Navarro resumió su diagnóstico con crudeza y llamó a un cambio profundo, y destacó “tenemos ganas de hacer algo distinto, porque sino estamos muertos; somos los mismos y cada vez más chiquitos”, y dejó planteado el desafío que atravesó al peronismo de Morón en la antesala de una definición clave.
