El peronismo bonaerense comenzó a dar señales de una posible tregua interna. Axel Kicillof y Máximo Kirchner retomaron el diálogo y abrieron una instancia de negociación que podría convertirse en el punto de partida para un acuerdo político y electoral de cara a 2027. La posibilidad de construir una alternativa para enfrentar a Javier Milei aparece como el principal factor que empuja el acercamiento.
La reunión entre ambos dirigentes, que tuvo lugar el martes en la Gobernación bonaerense, no fue un simple gesto protocolar. En un escenario atravesado por la desconfianza y los cruces entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y La Cámpora, el encuentro permitió establecer un canal de comunicación para discutir cuestiones que afectan al conjunto del peronismo.
Desde el entorno del gobernador reconocen que el vínculo todavía arrastra diferencias profundas, pero también admiten que la perspectiva electoral obliga a revisar algunas posiciones. “Cuando hay una posibilidad real de acceder al poder, se van sosegando ciertas posturas. Todos tienen que ser responsables”, resumió un importante dirigente del MDF.
La construcción de ese acercamiento contó con la intervención de varios dirigentes que funcionan como puentes entre los dos espacios. Federico Otermín, Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Facundo Tignanelli fueron piezas centrales para acercar a Kicillof y Máximo. También participó la vicegobernadora Verónica Magario, en una mesa que buscó bajar la tensión y establecer una agenda de discusión.
El encuentro también permitió ratificar el entendimiento institucional que ambas partes alcanzaron a comienzos de año. En ese esquema, Kicillof quedó al frente del PJ bonaerense, mientras que Máximo Kirchner asumirá la presidencia del Congreso partidario. La distribución de responsabilidades permitió destrabar una disputa que amenazaba con profundizar la fractura interna.
Sin embargo, el horizonte electoral de 2027 le otorga al acercamiento una dimensión mucho mayor. En el cristinismo consideran que el diálogo debe extenderse a la estrategia política del próximo año y a la necesidad de evitar una competencia interna que debilite las posibilidades del peronismo.
Una dirigente cercana a los Kirchner valoró la apertura de esta nueva etapa, aunque descartó que exista un entendimiento sobre una candidatura común. “Es positivo que haya diálogo y preparación para el año que viene, porque, en definitiva, el partido es una herramienta importante para el armado electoral. Hay que seguir dialogando. El peronismo tiene que ir unido en el 2027”, sostuvo.
En la misma línea, aclaró: “Esto no significa que se vayan a poner de acuerdo en un candidato de unidad, no es un extremo, es un buen paso”.
En el kicillofismo, por su parte, mantienen las reservas sobre el comportamiento político de Máximo y su organización. La desconfianza no desapareció y nadie interpreta el encuentro como una reconciliación definitiva. “Nunca sabes qué esperar”, advirtió un funcionario del gabinete provincial al describir el estado del vínculo.
Pese a esas diferencias, cerca del gobernador consideran que existen condiciones para avanzar con un proyecto opositor de alcance nacional. Uno de los principales armadores del MDF destacó la consolidación política de Kicillof y las perspectivas que ofrece el escenario regional. “Axel está muy consolidado, el contexto internacional nos da señales favorables y hay condiciones en las provincias para el proyecto opositor”, afirmó.
A ese diagnóstico se suma la lectura que hacen distintos sectores del peronismo sobre el debilitamiento de los aliados internacionales de Milei y el deterioro de la imagen del Gobierno en las provincias. La derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil y de Donald Trump en Estados Unidos, junto con la crisis política en Paraguay, alimentaron la expectativa de que el escenario regional pueda ofrecer nuevas oportunidades para la oposición argentina.
La agenda bonaerense también ofrece asuntos concretos para avanzar en una negociación. Entre ellos aparece la reelección de los intendentes, un tema sensible para los jefes comunales y para el futuro del armado territorial del peronismo. La mesa de diálogo podría convertirse en un ámbito para discutir esa cuestión y otros puntos que requieren una posición común.
Por ahora, el acercamiento no supone el fin de la disputa por la conducción del espacio ni resuelve los reproches acumulados entre ambos sectores. La relación con Cristina Kirchner también forma parte de un entramado político que condiciona cualquier entendimiento.
Pero el movimiento de Kicillof y Máximo Kirchner marca un cambio de clima en el peronismo. La posibilidad de recuperar el poder en 2027 empieza a pesar más en las decisiones de sus principales dirigentes. La tregua todavía es frágil, aunque el primer paso para ordenar la interna y poner en marcha el armado electoral ya está dado. LNW.
